Desde hace 10 años venimos recuperando el cultivo del azafrán, utilizando métodos ancestrales de cultivar, cosechar, mondar y tostar; tradición que se había perdido en las Peñas de San Pedro (Albacete).
Hemos puesto en marcha las enseñanzas de nuestros abuelos y abuelas con el fin de obtener azafrán de gran calidad y pureza. Cada una de las "briznas" ha sido mondada con suma dedicación y cariño, tostada con esmero y envasada en condiciones óptimas para así obtener un producto exclusivo.